Me quedé embarazada, así que me escaparé de casa en 5 meses
Desde que se casaron, Sophia apenas intercambia palabras con su marido.
Su única interacción real es el cumplimiento obligatorio de sus deberes conyugales en la cama. Un día descubre que está embarazada.
Pensando que, por fin, esta noticia alegrará a su esposo y tal vez cambie algo en su fría relación, decide contárselo con una mezcla de nervios y esperanza. Sin embargo, las primeras palabras que salen de la boca de su marido son:
«××××××××». Esas crueles palabras marcan el punto de quiebre.
A partir de ese instante, la vida de Sophia comienza a transformarse por completo. Con el bebé creciendo en su vientre, decide en silencio:
«En cinco meses, cuando el embarazo sea más avanzado y pueda sobrevivir sola… me iré de esta casa para siempre». Una historia de dolor, determinación y el lento despertar de una mujer que ya no aceptará seguir siendo invisible en su propio matrimonio.
Su única interacción real es el cumplimiento obligatorio de sus deberes conyugales en la cama. Un día descubre que está embarazada.
Pensando que, por fin, esta noticia alegrará a su esposo y tal vez cambie algo en su fría relación, decide contárselo con una mezcla de nervios y esperanza. Sin embargo, las primeras palabras que salen de la boca de su marido son:
«××××××××». Esas crueles palabras marcan el punto de quiebre.
A partir de ese instante, la vida de Sophia comienza a transformarse por completo. Con el bebé creciendo en su vientre, decide en silencio:
«En cinco meses, cuando el embarazo sea más avanzado y pueda sobrevivir sola… me iré de esta casa para siempre». Una historia de dolor, determinación y el lento despertar de una mujer que ya no aceptará seguir siendo invisible en su propio matrimonio.






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