Mi familia es tan adorable que no puedo divorciarme
Un día, me encontré atrapada dentro del mundo de una novela.
Sin embargo, la persona en cuyo cuerpo desperté no era la protagonista ni una villana dramática… sino una secundaria de lo más común y corriente: cabello castaño, ojos marrones, sin nada especial que destacar. Pensé: «Bueno, viviré una vida tranquila y discreta como simple personaje de fondo. Sin dramas, sin problemas». Pero el destino tenía otros planes…
¡De repente me vi casada con el padre de la heroína! Mi plan era sencillo y sensato:
Sin embargo, la persona en cuyo cuerpo desperté no era la protagonista ni una villana dramática… sino una secundaria de lo más común y corriente: cabello castaño, ojos marrones, sin nada especial que destacar. Pensé: «Bueno, viviré una vida tranquila y discreta como simple personaje de fondo. Sin dramas, sin problemas». Pero el destino tenía otros planes…
¡De repente me vi casada con el padre de la heroína! Mi plan era sencillo y sensato:
- Mantener un matrimonio tranquilo y sin complicaciones.
- Criar con todo mi cariño a la pequeña heroína (que aún es una niña adorable).
- Y una vez que ella creciera un poco y estuviera bien encaminada… divorciarme de forma limpia y sin rencores.
¡Fácil, ¿verdad?! Sin embargo…
la hijita es demasiado tierna y dulce, cada día me derrite el corazón.
Y el marido… ¡es guapísimo, amable, atento y cada vez más irresistible! Mi plan de divorcio perfecto se está desmoronando a pasos agigantados.
¿Podré escapar de esta familia tan cálida y perfecta?
¿O terminaré renunciando para siempre a la idea de divorciarme… porque no quiero separarme de ellos ni un segundo?






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